Razonablemente feliz

photoLos otros días estaba con mi esposo en el carro y él me dice, “Te quiero leer algo que encontré tirado en el piso de la iglesia.” Yo le dije, “Dale”. Y él lee, “Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que puedo cambiar y la sabiduría para conocer la diferencia…” Yo interrumpo, “Ah sí. Yo he escuchado esa oración. Es más, ese papelito laminado lo hice yo para uno de mis jefes que se lo quería entregar a unas personas.” Y él me dice, “Espera. No he terminado.

Viviendo un día a la vez, disfrutando un momento a la vez; aceptando las adversidades como un camino hacia la paz; tomando, como lo hizo Jesús, este mundo pecador tal y como es, y no como me gustaría que fuera; confiando que Tú harás que todas las cosas estén bien si yo me entrego a Tu voluntad; de modo que pueda ser razonablemente feliz en esta vida e increíblemente feliz Contigo en la siguiente. Amén.

Después de escucharla, mi esposo me dice en un tono serio, “Creo que esto es para ti. ¿Cuál es la probabilidad de que en una iglesia tan grande yo encuentre este papelito laminado que tú misma hiciste?” Y después en tono burlón me dice, “Creo que lo necesitas.” Mi primer pensamiento fue, “que chistosito es este Mauricio,” ya que yo sé que mi ánimo estaba un poco de puntas y él lo que quería era darme aliento, de forma chistosa. Pero creo que tenía razón porque cuando la leí nuevamente hoy, las verdades que se encuentran en esa oración calaron hondo dentro de mí.

Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que puedo cambiar y la sabiduría para conocer la diferencia.” Hay circunstancias que no podemos controlar. Pero en vez de desesperarnos, es mejor pedirle a Dios que nos dé paz (Juan 14:27). Puede ser que estés pasando por una circunstancia difícil y lo que necesitas es valentía (2 Timoteo 1:7). Pídesela a Dios. Pero muchas veces no sabemos si debemos pedir serenidad o valentía, pues para eso es mejor pedir sabiduría (Santiago 1:5) para poder glorificar a Dios con la decisión que tomemos.

Viviendo un día a la vez, disfrutando un momento a la vez…Mateo 6:34 nos dice que debemos vivir un día a la vez, ya que cada día trae su propio afán. Si vivimos en el pasado o si vivimos en el futuro nos afanaremos por las cosas que no pudimos o no podremos controlar (Isaías 43:18). Mejor vivir el día de hoy, ya que Dios lo ha creado para nuestro deleite (Salmo 118:24).

“…aceptando las adversidades como un camino hacia la paz…” En Juan 14:27, Jesús le dijo a sus discípulos que él daba paz, no como la da el mundo. Así que no deberían angustiarse ni acobardarse. Como mencioné en el post pasado, Santiago 1:2-3 y Romanos 5:2-5 nos dicen que las adversidades producen constancia y fortalecen nuestra fe mientras que producen perseverancia, carácter y esperanza. La receta perfecta para encontrar la paz en Cristo.

“…tomando, como lo hizo Jesús, este mundo pecador tal y como es, y no como me gustaría que fuera…” Creo que muchas veces perdemos de perspectiva que hay un cielo. Disfrutamos de las bendiciones de Dios en esta tierra pero nos olvidamos de que somos extranjeros y peregrinos y que nuestra morada no está aquí. Debemos ver nuestra vida en esta tierra como la veía Jesús. Hacer la voluntad de Dios (Juan 4:34) mientras que anhelamos la llegada de Cristo (Apocalipsis 22:20).

“…confiando que Tú harás que todas las cosas estén bien si yo me entrego a Tu voluntad…” Romanos 8:28 nos dice que para aquellos que aman a Dios, todas las cosas obran para bien. Es mejor someterse a la voluntad de Dios y recibir todo el bien que Dios promete que resistir su voluntad y no vivir bajo la seguridad de que Él usa todo para nuestro crecimiento.

“…de modo que pueda ser razonablemente feliz en esta vida e increíblemente feliz Contigo en la siguiente.” Esta parte me ministra. Que pueda ser “razonablemente feliz” en esta vida. En otras palabras, que no tenga mucho para no negarle y que no me dé poco para no blasfemarle. Sino que me dé el pan de cada día, en otras palabras, lo suficiente (Proverbios 30:7-9). Y que me ayude a anhelar estar con Él en el cielo, porque ahí  hay verdadera felicidad.

Espero que este post sea de ánimo para ti. Que encuentres serenidad, valor y sabiduría en Cristo. Que puedas vivir un día a la vez y que lo disfrutes. Que puedas aceptar las adversidades en tu vida y que permitas que produzcan paz en tu corazón. Que disfrutes las bendiciones que Dios te da en este mundo pero que no te aferres a ellas. Que confíes que Dios hará todo para tu bien. Y que puedas ser razonablemente feliz ahora hasta que seas increíblemente feliz cuando lo veas cara a cara en el cielo. Amén.