Raíces firmes

“Dicen que cuando se sacude un árbol, se le hace que arraigue más profunda y rápidamente. Lo que sacude la fe de muchos es ver la prosperidad de los malvados a pesar de sus impiedades.” Matthew Henry

El Salmo 11 nos muestra que David estaba muy abatido porque era perseguido por Saúl. Los amigos más íntimos de David le sugirieron que huyera al monte para poder salvar su vida. Pero antes de actuar o quejarse, David comienza el Salmo diciendo, “En el Señor hallo refugio. ¿Cómo, pues, se atreven a decirme: «Huye al monte, como las aves»?” Antes de desesperarse y desconfiar de Dios, el salmista declara su decisión de confiar en Dios, pase lo que pase. David reconocía que los pasos de los justos y los malvados eran vistos por el Señor. Y por lo tanto, Dios iba a ser justicia. Así que si hoy sientes como que estás pasando por diversas pruebas, piensa en ese árbol que es sacudido por el viento o por los seres humanos. Mientras más es sacudido, más profundas se convierten sus raíces. Así que aunque difícil, recordemos de “regocijamos en la esperanza de alcanzar la gloria de Dios. Y no sólo en esto, sino también en nuestros sufrimientos, porque sabemos que el sufrimiento produce perseverancia; la perseverancia, entereza de carácter; la entereza de carácter, esperanza. Y esta esperanza no nos defrauda, porque Dios ha derramado su amor en nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos ha dado” (Romanos 5:2-5).

Una reliquia!

Para Navidades una amiga mía me envió por correo una cartera de La Bella Durmiente (foto a la izquierda). Ella sabe que esta es mi película favorita de Disney y casi todos los años me regala algo con este motivo. Acompañada de la cartera se supone que viniera una tarjeta explicando la historia detrás de la cartera. Desafortunadamente, a ella se le olvidó enviar la tarjeta. Cuando me llegó el paquete, vi una cartera viejita, con marcas de bolígrafo por dentro y esquinas un poco desgastadas. En esos momentos, no entendía porque me había regalado una cartera que se veía viejita. Unos días más tarde, me encontré con ella y ella tomó la oportunidad de decirme que ella había encontrado esta cartera en una tienda de antigüedades y que esta cartera fue una de las carteras originales que sacaron en los año ‘60 cuando salió la película. Mis ojos fueron abiertos y los desperfectos que había visto en la cartera, se convirtieron en reliquia. Desde ese entonces, el aspecto de la cartera cambió por completo para mí. Este incidente me hizo pensar que muchas veces nosotros podemos poseer algo y no es hasta que alguien nos dice el valor de lo que tenemos que entendemos los tesoros que poseemos. Y aún somos así con las verdades tan ricas que encontramos en la Palabra de Dios. Leemos ciertas verdades y no es hasta que nuestros ojos son abiertos que nos damos cuenta del valor que tienen estas palabras. Por eso te animo a que le ores a Dios para que cada vez que abras su Palabra, puedas entender y ver las hermosas palabras que se encuentran ahí. Que tomes la Biblia como un tesoro, una reliquia y una posesión de valor incomparable.

Salmos 119:130, “La exposición de tus palabras nos da luz, y da entendimiento al sencillo.”