Jesús me alcanzó a mí

No es que ya lo haya conseguido todo, o que ya sea perfecto. Sin embargo, sigo adelante esperando alcanzar aquello para lo cual Cristo Jesús me alcanzó a mí.” ~Filipenses 3:12

Haciendo mi devocional esta mañana, mi atención fue capturada por este versículo. Pablo le estaba escribiendo esto a la iglesia de Filipo mientras estaba en la cárcel. ¡Creo que Matthew Henry puede explicar este versículo mejor que yo! ¡Espero que te ministre tanto como me ministró a mí!

Nótese el delicioso retruécano que se percibe en el versículo 12b, ‘pero voy corriendo tras ella (literalmente, voy persiguiendo) por si logro ALCANZAR AQUELLO PARA LO CUAL ME ALCANZÓ Cristo Jesús.’ El verbo katalambano tiene aquí el matiz de “agarrar” or “asir” el premio que se obtiene en la meta. Así que Pablo da a entender aquí lo siguiente: “En el camino de Damasco, yo fui agarrado, prendido, cazado, por Cristo; ahora, yo quiero prenderle a Él, asirme de Él; hacerme enteramente con Él, pues para eso me alcanzó y me asió con Él.” En el momento de su conversión (esto tiene aplicación a cada uno de los creyentes), Cristo tomó posesión de Pablo, mientras Pablo obtenía su posición en Cristo; pero cuando el apóstol acaba la carrera que aquí menciona, se cambiarán los papeles; Pablo habrá tomado posesión de Cristo, mientras que será perfecta la posición de Cristo en Pablo. En esta vida, Pablo siempre va persiguiendo a Cristo: doce veces se la menciona en el Nuevo Testamento persiguiendo a Cristo para destruir el cristianismo, pero ahora persigue a Cristo ¡para identificarse con Él!

¡Qué podamos alcanzar a Cristo, tal como Él nos alcanzó a nosotros primero!

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