Juzgar y reprender- ¿hay una diferencia?

¿Cuál es la diferencia entre juzgar y reprender? ¿Y cómo sabemos si estamos juzgando a la persona o si debemos traerles a su atención algo en particular? Mateo 7:1-6 es un buen filtro para saber la diferencia. Jesús dice, no juzguen a nadie, para que nadie los juzgue a ustedes.Porque tal como juzguen se les juzgará, y con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes. ¿Por qué te fijas en la astilla que tiene tu hermano en el ojo, y no le das importancia a la viga que está en el tuyo?¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Déjame sacarte la astilla del ojo”, cuando ahí tienes una viga en el tuyo?¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás con claridad para sacar la astilla del ojo de tu hermano. No den lo sagrado a los perros, no sea que se vuelvan contra ustedes y los despedacen; ni echen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen.” Cuando juzgamos, formamos un juicio acerca de las motivaciones de la otra persona pensando que nuestro juicio es correcto. Tomamos el rol de Dios al asumir que sabemos el porqué de las acciones o pensamientos de los demás. Y al hacer esto, nos ponemos orgullosos al compararnos con la otra persona. Por eso Jesús dice que primero saquemos la viga de nuestro ojo. La mejor forma de sacar esta viga es recordándonos que nosotros somos pecadores y que si Jesús no hubiese muerto por nuestros pecados, estaríamos destinados al infierno. Esto debería ser más que suficiente para mantenernos humildes y agradecidos. Y empezaremos a ver nuestro pecado más grande que el de nuestro hermano. Después de sacar la viga de nuestro ojo, veremos con claridad para sacar la astilla del ojo de nuestro hermano. Así que no es malo reprender en amor a nuestro hermano, especialmente si vemos que sus acciones lo están conduciendo por el camino del mal. Santiago 5:19-20 dice, “Hermanos míos, si alguno de ustedes se extravía de la verdad, y otro lo hace volver a ella,recuerden que quien hace volver a un pecador de su extravío, lo salvará de la muerte y cubrirá muchísimos pecados.” ¡El reprender a un hermano puede salvarlo de la muerte! ¡Qué gran responsabilidad! Creo que muchas veces tenemos miedo de reprender o aconsejar a los demás por miedo de lo que dirán o porque quizás no estamos seguros de nuestras propias motivaciones. Sin embargo, Jesús dice que después de sacar la viga de nuestro ojo, podemos sacar la astilla del ojo de nuestro hermano. Hasta cierto punto es una responsabilidad que tenemos de exhortar a nuestros hermanos a hacer el bien y buscar la voluntad de Dios. Proverbios 27:6 dice que “fieles son las heridas del que ama; pero importunos los besos del que aborrece”. El que ama a su hermano, lo cuida. La reacción que tome tu hermano ante tu consejo es algo que tú no puedes controlar. Por eso Jesús también dijo, “No den lo sagrado a los perros, no sea que se vuelvan contra ustedes y los despedacen; ni echen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen.” Lo “sagrado” y las “perlas” son el buen consejo. No todos van a apreciar un buen consejo. Y tratarán a ese consejo como un perro trataría algo sagrado o como un cerdo trataría unas perlas. Así que cuando te enfrentes con el dilema de si estás juzgando o si debes aconsejar, recuerda que primero sacas la viga de tu ojo (para no juzgar) y entonces podrás ver mejor la astilla de tu hermano (para poder reprender en amor).

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