La oración de un justo (Génesis 18)

La historia de Génesis 18 comienza con la visita personal del Señor a Abraham. Esta no era una visita corriente, ya que esta vez Dios visitó a Abraham con apariencia de hombre. Abraham reconoce a Dios y a sus acompañantes y corrió hacia ellos, mientras que los invitó a comer y a descansar un rato. Aquí se ve la disposición de Abraham de ser un siervo. Le sirvió de comer a sus visitantes y estuvo pendiente de que tuvieran todo lo que necesitaban. La Biblia nos dice que  “Abraham se quedó de pie junto a ellos, debajo del árbol.” ¡Yo creo que yo estaría igual! No podría moverme al tener al Señor frente a mí. El Señor toma esta oportunidad para revelarle a Abraham sus planes acerca de la ciudad de Sodoma. La Biblia nos cuenta que el pecado de Sodoma era gravísimo y por esa razón Dios iba a exterminar la ciudad. Esta conversación es lo que más me impactó. El Señor, Dios del universo, Omnisciente e Omnipotente, comparte sus planes con un ser humano. La relación entre Dios y Abraham era tan cercana, eran amigos (Santiago 2:23), y Dios no quiso ocultarle a Abraham sus planes acerca de Sodoma. Dios quería que alguien intercediere por los sodomitas (Isaías 59:16). Así que Abraham se acerca con seguridad de fe e intercede por los sodomitas y le pide a Dios que salvara a los justos que quedaran en ese lugar. Es increíble de la forma en que Dios nos permite acercarnos al trono de la gracia (Hebreos 4:16).   Esto nos debe llenar de un humilde asombro. Como dice el Salmo 8:4, “¿Qué es el hombre, para que en él pienses? ¿Qué es el ser humano, para que lo tomes en cuenta?” ¡Dios escucha nuestras oraciones y se place en ellas! Y lo mejor de todo es que Dios no se indigna por las oraciones de los justos. Al contrario, se complace con la oración de los justos (Proverbios 15:8). Cuando Abraham intercedió por los justos en Sodoma, se estaba refiriendo a su sobrino, Lot. Y Dios escuchó su oración y le salva la vida a Lot. Por esa razón, no dejes de interceder por tus familiares o amigos o aún las personas que no conoces. No dejes de orar por su salvación o para que Dios los guíe y los proteja o para que perseveren en la fe. Muchas veces nos desanimamos cuando sentimos que nuestras oraciones no se están cumpliendo en nuestros seres queridos. Pero recuerda que el tiempo de Dios es perfecto y nosotros sólo podemos ver lo que está delante de nuestros ojos, pero Dios ve todo en su totalidad. Dios quiere que intercedamos por aquellos que no lo conocen y por los que están perdidos. Así que la próxima vez que sientas que tus oraciones no están siendo contestadas, recuerda la forma en que Abraham dialogó con Dios para que les salvase la vida a los pocos justos que quedaban en Sodoma. Y lo mejor de todo es que Dios lo escuchó, no se indignó con su oración y en el momento preciso, le contestó su petición. ¡Gracias Dios porque te complaces en las oraciones de tus hijos! ¡Ayúdanos a servirte constantemente y a estar prestos para interceder por otras personas, y por nosotros mismos, mientras creemos y esperamos de que actuarás en el momento preciso!

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