¡Alerta! (Génesis 14)

 

 

 

 

En este capítulo leemos el relato de la guerra entre varios reyes, la cautividad de Lot, y el esfuerzo de Abram por rescatarlo.

Vemos que durante esta guerra, Lot es llevado cautivo (vs.12). Pero, ¿Lot vivía en una de estas ciudades? Sí, desafortunadamente. En Génesis 13:12 vemos que Lot estableció su campamento cerca de la cuidad de Sodoma. Pero Génesis 14:12 dice, “Y como Lot, el sobrino de Abram, habitaba en Sodoma, también se lo llevaron a él, con todas sus posesiones.” Así que de vivir cerca de un lugar, llegó a habitar en ese mismo lugar. Aun sabiendo que Sodoma era un lugar malvado, fue atraído poco a poco a esta ciudad.

 Una de las personas que logra escapar de la cautividad corre hasta donde estaba Abram y le cuenta que Lot había sido llevado cautivo. Rápidamente, vemos que Abram se prepara para la batalla llevando consigo varios servidores. Hasta ahora, Abram había sido un hombre de paz, sin embargo se preparó para la batalla. ¡Y que fácil se le hizo conseguir personas que lo acompañaran! Lo interesante es que Abram fue muy valiente y no dejó que el miedo a posiblemente perder esta batalla lo paralizara. Estos reyes habían ganado una batalla, ¿por qué no ganarían la batalla contra Abram? Pero Dios estaba de parte de Abram y este vence a los invasores, sin pérdida de bienes ni de personas.

La historia termina con la victoria de Abram, la bendición de Melquisedec, y el rechazo de Abram ante el botín del rey de Sodoma.

¿Señor, que me estás tratando de decir o cómo puedo aplicar esto a mi vida?

Primeramente, vamos a ver lo que hizo Lot. La Biblia nos dice que estableció su campamento cerca de la ciudad de Sodoma, y después nos dice que Lot habitaba en Sodoma.

Siendo un hombre de Dios, influenciado por Abram, Lot tenía que saber que el pecado abundaba en Sodoma. Quizás no quiso alejarse mucho de ese lugar porque tenía negocios allí. Y por lo que podemos ver, Sodoma no era una ciudad pobre. De todos modos, expuso a su familia al pecado y se expuso a la destrucción de este lugar. 1 Timoteo 6:9 dice, “Los que quieren enriquecerse caen en la tentación y se vuelven esclavos de sus muchos deseos. Estos afanes insensatos y dañinos hunden a la gente en la ruina y en la destrucción. Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males. Por codiciarlo, algunos se han desviado de la fe y se han causado muchísimos sinsabores.” Vemos que el dinero puede ser una de las causas que nos desvíen de la fe. Pero puede ser que el dinero no sea nuestro problema. Muchas veces en nuestras vidas, tomamos decisiones que pueden ser peligrosas. En el momento vemos el beneficio que nos puede traer, pero a la larga, vemos que nos exponemos a mayores peligros. Pablo le decía a Timoteo, “Huye de las malas pasiones de la juventud, y esmérate en seguir la justicia, la fe, el amor y la paz, junto con los que invocan al Señor con un corazón limpio. (2 Timoteo 2:22)” El contexto de este versículo tiene que ver con las “discusiones inútiles” dentro de la iglesia. Pero podemos ver que el consejo de Pablo se puede usar para nuestra vida cotidiana y como debemos andar…huyendo de las malas pasiones de la juventud y esmerándonos por producir los frutos de la fe (Gálatas 5:22).

Otra cosa que podemos aprender de este capítulo es el ejemplo de Abram en dos cosas. Primeramente, en tomar acción. Tan pronto se enteró de que su sobrino estaba en problemas, Abram formó un grupo para que entraran junto a él en batalla. Aunque en nuestros días, quizás no nos encontraremos en una guerra física (al menos que estés en las fuerzas armadas), hay que admitir que vivimos una batalla constante con nuestra carne. Por eso, siempre debemos estar prestos para la batalla, guardando nuestro corazón y prestos para actuar por la Palabra cuando nos veamos atacados. También debemos animar a nuestros hermanos en la fe a seguir peleando la buena batalla de la fe (1 Timoteo 6:12). Si somos nosotros los que nos vemos en problemas, podemos también pedir ayuda de nuestras amistades para que nos cubran en oración y nos ayuden o aconsejen cuando estamos débiles. El Pastor Charles Stanley siempre dice, “Si quieres ganar la batalla, pelea de rodillas.” Si te encuentras en una situación de tentación donde no puedas orar, entonces huye, como hizo José con la esposa de Potifar (Génesis 39).

Segundo, vemos que cuando Abram ganó la batalla, no quiso enriquecerse con los botines del rey de Sodoma. Abram sabía que su sustento y su victoria venían del Señor. Abram quería mostrar que su dependencia estaba en el Señor.

Vamos a pedirle al Señor que nos ayude a huir de las pasiones juveniles, de pelear la batalla de rodillas y de depender sólo de él para nuestro sustento. ¡Muéstranos Señor como podemos vivir unas vidas dependientes de ti!

NOTA: En este capítulo se nos habla de Melquisedec, un sacerdote de Dios y también rey. Si quieres aprender más de esta persona, puedes buscar Hebreos 7.

“Nótese que cuando nos salimos fuera del camino del deber, nos ponemos fuera de la protección de Dios, y no podemos esperar que lo que hemos escogido siguiendo nuestras concupiscencias, resulte en beneficio nuestro.”  (Matthew Henry)

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