¡Haz llover!

Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas? ¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida?¿Y por qué se preocupan por la ropa? Observen cómo crecen los lirios del campo. No trabajan ni hilan; sin embargo, les digo que ni siquiera Salomón, con todo su esplendor, se vestía como uno de ellos. Si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, gente de poca fe? ~Mateo 6: 26-30 

Los otros días estuve hablando con una amiga y estábamos hablando de nuestras estaciones favoritas. Ella me dijo que a ella le gustaba el otoño por los colores de las hojas y la brisa fría del invierno. Yo le dije que a mí me gustaba la primavera por el florecer de las flores y por la brisa calientita del verano. Ella exclamó que no le gustaba mucho la primavera porque llueve demasiado. No analicé mucho su comentario hasta por la noche a la hora de dormir. En mi cama, mientras contemplaba las razones de porqué estaba esperando con ansias la primavera, se me vino a la mente esta pregunta, “¿por qué llueve tanto en el mes de marzo (y abril)? ¿Por qué no llueve más en otros meses, como octubre o noviembre?” ¡Y obtuve mi contestación! Porque Dios sabía que las flores y los árboles iban a florecer durante los meses de marzo y abril y tenía que proveer por su sustento y crecimiento a través de la lluvia. ¡Qué grandioso e inteligente es Dios! Él hizo cada estación de una forma en particular para poder proveer para su creación, la naturaleza. Entonces se me vino a la mente, ¿cuánto más no provee Dios por nosotros? Muchas veces nos afanamos porque no vemos la contestación a ciertas peticiones o porque no podemos ver el resultado de algo que estamos esperando. Más Dios provee para cada estación de nuestra vida- sea que estamos en abundancia o escases, en angustias o alegrías. Muchas veces nos quejamos de la lluvia sobre la tierra porque estorba nuestras actividades o nuestro día pero no vemos que Dios está nutriendo a las flores y a los animales porque Él provee para ellos. De la misma forma, nos quejamos por las lluvias o tormentas en nuestra vida, y no nos damos cuenta que son estas lluvias (o tormentas) que son como un abono para nuestras vidas y producen crecimiento en nosotros. ¡No tenemos que ser personas de poca fe! Sólo fijémonos en el cuidado especial que Él tiene sobre la creación. Y veremos que Él proveerá para nosotros, porque valemos mucho más que las aves del cielo y que los lirios del valle. 

Así que Señor, ¡haz llover bendiciones sobre tu creación!

¡Alerta! (Génesis 14)

 

 

 

 

En este capítulo leemos el relato de la guerra entre varios reyes, la cautividad de Lot, y el esfuerzo de Abram por rescatarlo.

Vemos que durante esta guerra, Lot es llevado cautivo (vs.12). Pero, ¿Lot vivía en una de estas ciudades? Sí, desafortunadamente. En Génesis 13:12 vemos que Lot estableció su campamento cerca de la cuidad de Sodoma. Pero Génesis 14:12 dice, “Y como Lot, el sobrino de Abram, habitaba en Sodoma, también se lo llevaron a él, con todas sus posesiones.” Así que de vivir cerca de un lugar, llegó a habitar en ese mismo lugar. Aun sabiendo que Sodoma era un lugar malvado, fue atraído poco a poco a esta ciudad.

 Una de las personas que logra escapar de la cautividad corre hasta donde estaba Abram y le cuenta que Lot había sido llevado cautivo. Rápidamente, vemos que Abram se prepara para la batalla llevando consigo varios servidores. Hasta ahora, Abram había sido un hombre de paz, sin embargo se preparó para la batalla. ¡Y que fácil se le hizo conseguir personas que lo acompañaran! Lo interesante es que Abram fue muy valiente y no dejó que el miedo a posiblemente perder esta batalla lo paralizara. Estos reyes habían ganado una batalla, ¿por qué no ganarían la batalla contra Abram? Pero Dios estaba de parte de Abram y este vence a los invasores, sin pérdida de bienes ni de personas.

La historia termina con la victoria de Abram, la bendición de Melquisedec, y el rechazo de Abram ante el botín del rey de Sodoma.

¿Señor, que me estás tratando de decir o cómo puedo aplicar esto a mi vida?

Primeramente, vamos a ver lo que hizo Lot. La Biblia nos dice que estableció su campamento cerca de la ciudad de Sodoma, y después nos dice que Lot habitaba en Sodoma.

Siendo un hombre de Dios, influenciado por Abram, Lot tenía que saber que el pecado abundaba en Sodoma. Quizás no quiso alejarse mucho de ese lugar porque tenía negocios allí. Y por lo que podemos ver, Sodoma no era una ciudad pobre. De todos modos, expuso a su familia al pecado y se expuso a la destrucción de este lugar. 1 Timoteo 6:9 dice, “Los que quieren enriquecerse caen en la tentación y se vuelven esclavos de sus muchos deseos. Estos afanes insensatos y dañinos hunden a la gente en la ruina y en la destrucción. Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males. Por codiciarlo, algunos se han desviado de la fe y se han causado muchísimos sinsabores.” Vemos que el dinero puede ser una de las causas que nos desvíen de la fe. Pero puede ser que el dinero no sea nuestro problema. Muchas veces en nuestras vidas, tomamos decisiones que pueden ser peligrosas. En el momento vemos el beneficio que nos puede traer, pero a la larga, vemos que nos exponemos a mayores peligros. Pablo le decía a Timoteo, “Huye de las malas pasiones de la juventud, y esmérate en seguir la justicia, la fe, el amor y la paz, junto con los que invocan al Señor con un corazón limpio. (2 Timoteo 2:22)” El contexto de este versículo tiene que ver con las “discusiones inútiles” dentro de la iglesia. Pero podemos ver que el consejo de Pablo se puede usar para nuestra vida cotidiana y como debemos andar…huyendo de las malas pasiones de la juventud y esmerándonos por producir los frutos de la fe (Gálatas 5:22).

Otra cosa que podemos aprender de este capítulo es el ejemplo de Abram en dos cosas. Primeramente, en tomar acción. Tan pronto se enteró de que su sobrino estaba en problemas, Abram formó un grupo para que entraran junto a él en batalla. Aunque en nuestros días, quizás no nos encontraremos en una guerra física (al menos que estés en las fuerzas armadas), hay que admitir que vivimos una batalla constante con nuestra carne. Por eso, siempre debemos estar prestos para la batalla, guardando nuestro corazón y prestos para actuar por la Palabra cuando nos veamos atacados. También debemos animar a nuestros hermanos en la fe a seguir peleando la buena batalla de la fe (1 Timoteo 6:12). Si somos nosotros los que nos vemos en problemas, podemos también pedir ayuda de nuestras amistades para que nos cubran en oración y nos ayuden o aconsejen cuando estamos débiles. El Pastor Charles Stanley siempre dice, “Si quieres ganar la batalla, pelea de rodillas.” Si te encuentras en una situación de tentación donde no puedas orar, entonces huye, como hizo José con la esposa de Potifar (Génesis 39).

Segundo, vemos que cuando Abram ganó la batalla, no quiso enriquecerse con los botines del rey de Sodoma. Abram sabía que su sustento y su victoria venían del Señor. Abram quería mostrar que su dependencia estaba en el Señor.

Vamos a pedirle al Señor que nos ayude a huir de las pasiones juveniles, de pelear la batalla de rodillas y de depender sólo de él para nuestro sustento. ¡Muéstranos Señor como podemos vivir unas vidas dependientes de ti!

NOTA: En este capítulo se nos habla de Melquisedec, un sacerdote de Dios y también rey. Si quieres aprender más de esta persona, puedes buscar Hebreos 7.

“Nótese que cuando nos salimos fuera del camino del deber, nos ponemos fuera de la protección de Dios, y no podemos esperar que lo que hemos escogido siguiendo nuestras concupiscencias, resulte en beneficio nuestro.”  (Matthew Henry)

“Levantó la vista” (Génesis 13)

“También Lot, que iba acompañando a Abram, tenía rebaños, ganado y tiendas de campaña. La región donde estaban no daba abasto para mantener a los dos, porque tenían demasiado como para vivir juntos. Por eso comenzaron las fricciones entre los pastores de los rebaños de Abram y los que cuidaban los ganados de Lot. Además, los cananeos y los ferezeos también habitaban allí en aquel tiempo. Así que Abram le dijo a Lot: «No debe haber pleitos entre nosotros, ni entre nuestros pastores, porque somos parientes. Allí tienes toda la tierra a tu disposición. Por favor, aléjate de mí. Si te vas a la izquierda, yo me iré a la derecha, y si te vas a la derecha, yo me iré a la izquierda.»
Lot levantó la vista y observó que todo el valle del Jordán, hasta Zoar, era tierra de regadío, como el jardín del Señor o como la tierra de Egipto. Así era antes de que el Señor destruyera a Sodoma y a Gomorra…Después de que Lot se separó de Abram, el Señor le dijo: «Abram, levanta la vista desde el lugar donde estás, y mira hacia el norte y hacia el sur, hacia el este y hacia el oeste. Yo te daré a ti y a tu descendencia, para siempre, toda la tierra que abarca tu mirada. Multiplicaré tu descendencia como el polvo de la tierra. Si alguien puede contar el polvo de la tierra, también podrá contar tus descendientes. ¡Ve y recorre el país a lo largo y a lo ancho, porque a ti te lo daré!»” ~Génesis 13:5-10; 14-17

Este es el relato de la separación de Lot y Abram. La Biblia nos dice que al salir de Egipto, ambos llevaban consigo muchos bienes. En realidad, Abram era extremadamente rico. En hebreo se dice que era “pesado,” en otras palabras, que era “cargado de posesiones.” De la misma forma, el versículo 5 nos dice que Lot también llevaba mucho ganado. Así fue como comenzaron los conflictos entre los pastores de Abram y Lot. Y añade, “Además, los cananeos y los ferezeos también habitaban allí en aquel tiempo. Así que Abram le dijo a Lot: «No debe haber pleitos entre nosotros, ni entre nuestros pastores, porque somos parientes. Allí tienes toda la tierra a tu disposición. Por favor, aléjate de mí. Si te vas a la izquierda, yo me iré a la derecha, y si te vas a la derecha, yo me iré a la izquierda.»” Un detalle para notar es que los cananeos y ferezeos vivían allí en aquél tiempo. ¿Por qué ese detalle? Porque este pleito iba a ser de gran escándalo en ese lugar. Aquí tenemos dos hombres de Dios, que profesan creer en Dios, y se encuentran en un pleito. Por eso Abram, actuando como pacificador, resolvió el problema dándole a escoger a Lot una tierra. Abram sabía que deberían mantener un buen testimonio ante esta gente pagana y dar ejemplo de que Dios habitaba con ellos.  

 Así que Lot escoge su tierra primero. ¿Quién era Lot? Lot era sobrino de Abram y salió con Abram de Ur de los caldeos. Parece que cuando el padre de Lot falleció, Abram se convirtió en el tutor de este. El derecho de escoger tierra le pertenecía primeramente a Abram, más se le fue cedida a Lot y este aceptó. Por lo que escogió Lot, se puede ver que este aspiraba a ser rico. La Biblia dice que “levantó la vista.” Lot se dejó llevar por lo que sus ojos veían y no tomó en cuenta el peligro en que estaba exponiendo a su familia. Dice que estableció “su campamento cerca de la ciudad de Sodoma. Los habitantes de Sodoma eran malvados y cometían muy graves pecados contra el Señor. (vs. 12-13)” Así que podemos ver a una persona cuyos ojos fueron llenados por lo que podía ver y no tomó tiempo de pedir consejo ni buscar la voluntad de Dios.

Sin embargo, vemos la diferencia entre las aspiraciones de Abram y Lot. Mientras que Lot “levantó la vista,” vemos que fue Dios el que le dice a Abram, “levanta la vista.” Cuán diferente es cuando Dios nos levanta la vista vs. nosotros levantar la vista. Cuando Dios nos muestra algo, podemos estar seguros de que si escogemos eso que nos está mostrando, estaremos andando en su voluntad. Vemos también que Dios le refuerza Su promesa a Abram una vez más y lo honra por su fidelidad.

Desde que este capítulo comienza, Abram continuamente alaba al Señor. Después de Egipto, regresa a Betel, y allí invoca el nombre de Jehová (allí había construido un altar a Dios, este relato está en Génesis 12). Después de que Lot se separa de Abram y Dios le refuerza la promesa, Abram construye otro altar a Dios. Abram alababa a Dios constantemente. Y regresaba a los lugares donde había construido altares, para que estos le recordaran el cuidado y la promesa de Dios hacia él.

 ¿Señor, que me estás tratando de decir o cómo puedo aplicar esto a mi vida?

 ¡Aquí hay muchas aplicaciones! Vamos a analizar un par de ellas:

  1.  Quebrantar el orgullo. Romanos 12:16-17, dice “Vivan en armonía los unos con los otros. No sean arrogantes, sino háganse solidarios con los humildes. No se crean los únicos que saben. No paguen a nadie mal por mal. Procuren hacer lo bueno delante de todos.” Este versículo nos habla de quebrantar el orgullo. Y vemos el ejemplo de Abram, que aunque era mayor que Lot y tenía la autoridad de escoger para sí una tierra primero, escogió la paz y la humildad y le dijo a Lot que tomara una decisión. Toma humildad el rendir un derecho. Y toma más humildad el depender de Dios de que él te dará lo suficiente.Es difícil procurar “hacer el bien delante de todos.” Los cananeos y ferezeos estaban al tanto del pleito entre los pastores de Abram y Lot. Y aun sabiendo Abram que le pertenecía ciertos derechos, rindió su orgullo por amor a no manchar el testimonio de Lot y suyo.
  2. Buscar la paz. Romanos 12:18 dice, “Si es posible, y en cuanto dependa de ustedes, vivan en paz con todos.” Y el buscar la paz con todos no aplica solamente a las personas que amamos, ¡sino a TODOS! Abram entendía esto porque él quiso que su relación con Lot quedara intacta, ante tener un enemigo. Y fue lo suficientemente humilde de guardar, no sólo su testimonio, pero el de Lot. A eso nos lleva la humildad y la paz, a buscar el bien de otros y el nuestro, aunque nos cueste.
  3. No confiemos en lo que está delante de nuestros ojos. Proverbios 17:24 dice, “La meta del prudente es la sabiduría; el necio divaga contemplando vanos horizontes.” Otras versiones de este versículo dicen que “Mas los ojos del necio vagan hasta el extremo de la tierra.” Desafortunadamente, los ojos de Lot vagaron hasta el extremo de la tierra. Se dejó llevar por lo que miró y no fue sabio ni prudente. En realidad, todos somos así. ¿Cuántas veces no hemos sido engañados por nuestros ojos? ¿Cuántas veces no hemos caído por nuestra avaricia?
  4. Ser agradecidos y recordarnos siempre de Sus bendiciones. Cada vez que Abram tenía un encuentro con Dios, construía un altar y alababa. Cada altar era un recordatorio para Abram de una promesa. Como dice Matthew Henry en su Comentario Bíblico, “Tenemos necesidad de que se nos recuerden nuestras promesas solemnes; y quizás el lugar donde las hicimos puede ayudarnos para refrescarnos la memoria y, así, puede hacernos mucho bien el visitarlo.” Mi mamá siempre ha tenido un diario espiritual. En él, mi mamá escribe sus peticiones y como Dios las ha contestado a través de los años. Cuando ella entra en desánimo o simplemente quiere recordar las bendiciones que Dios le ha dado, ella busca su libreta y alaba a Dios por todo lo que Él ha hecho en su vida. Por eso te animo a que busques un método que te ayude a recordar como Dios ha sido fiel en tu vida, ya que sus misericordias se renuevan día a día (Lamentaciones 3:22-23).

“Es una noble victoria el estar dispuesto a ceder por causa de la paz; es la victoria sobre nosotros mismos, sobre nuestro orgullo y nuestras pasiones.” (Matthew Henry).

“Las riquezas son una carga. Hay un cuidado en alcanzarlas, de miedo en conservarlas, de tentación en usarlas, de pecado en abusar de ellas, de pesar en perderlas, y, finalmente, de cuentas que rendir a Dios por ellas.” (Matthew Henry)

 

 

El Llamado (Génesis 12)

El Señor le dijo a Abram: «Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre, y vete a la tierra que te mostraré. Haré de ti una nación grande, y te bendeciré; haré famoso tu nombre, y serás una bendición. Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que te maldigan; ¡por medio de ti serán bendecidas todas las familias de la tierra!» ~Génesis 12:1-3

El encuentro

Este fue el primer encuentro de Dios y Abram. Y fue un gran encuentro, ya que Dios se le revela de una forma poderosa. La Biblia no menciona que Abram era un hombre que amaba y seguía a Dios antes de este encuentro. Pero sí sabemos que este encuentro transformó su vida- por eso lo conocemos como el “padre de la fe.”

El llamado y la respuesta

Ante este llamado, vemos que su respuesta fue de “partir, tal como se le había ordenado.” Y no sólo eso, pero se llevó a su esposa, a Lot (su sobrino), entre otras personas, más todos sus bienes. ¡Eso es increíble! Abram no titubeo, no preguntó, no reclamó…sólo partió, tal como se le había ordenado.

No se puede negar que este llamado era un poco ambiguo. Primeramente, Dios le dice que le “mostrará una tierra,” no que se la dará. Le dice que lo bendecirá y lo hará famoso, ¿pero cómo? Abraham era un hombre de 75 años y no tenía heredero. Y por lo que parecía, no lo iba a tener. Sin embargo, fue obediente y vemos que en el versículo 7 Dios hace más específica su promesa- “Yo le daré esta tierra a tu descendencia.” ¡Por fin! Una promesa de que le iba a dar una tierra y una descendencia, pero todavía no le dice cómo.

Además de responder en obediencia, los versículos 7 y 8 dicen que Abram construyó altares. Todo esto para marcar en la historia los acontecimientos de la misericordia de Dios con él.

Doble crisis

Cuando Abram se establece en la región del Neguev, ocurre una gran hambre y entonces se va a vivir a Egipto (donde había bastante alimento). Algo que podemos notar es que Abram no regresó a la tierra de sus padres a pesar de las circunstancias, sino que se dirigió al sudoeste- hacia Egipto- dirección contraria por donde vino, para que no pareciera que estaba mirando hacia atrás. Hubiese sido fácil para Abram dudar de la promesa de Dios y hasta resentirse con Él por haberlo sacado de un lugar cómodo para pasar hambre. Pero Dios sabía los propósitos que tenía con él. Dios lo sacó de su país idólatra y de su familia, ya que podía ser una tentación para Abram.

La próxima crisis ocurrió cuando estaban a punto de entrar a Egipto. Abram le pide a Saray que mienta y diga que es su hermana para salvar su vida, ya que Saray era muy hermosa, y lo más probable el Faraón la iba a querer como esposa. Entonces los dos actuaron como habían planeado y le mintieron a todos. Por ende, los funcionarios del Faraón la llevaron al palacio de este. Vemos que después de que Abram arriesgó la pureza de su esposa, Dios manda plagas al Faraón. Dios estaba al cuidado de Abram y de la promesa de una descendencia. El Faraón, en vez de haberle dado  un castigo mayor a Abram, lo despidió suavemente con todos sus bienes.

¿Señor, que me estás tratando de decir o cómo puedo aplicar esto a mi vida?

Primeramente, es Dios el que nos busca primero (Génesis 12:1-3; 1 Juan 4:19; Romanos 3:10-11). Y cuando nosotros respondemos a Su llamado y creemos en su hijo Jesucristo, somos justificados tal como lo fue Abram (Romanos 4:18-25). Nuestras vidas son transformadas (2 Corintios 5:17; Juan 4:8-29) y vivimos para seguirlo a Él (2 Corintios 5:6-9). Si después de creerle a Dios, Él te llama a alguna obra, no temas porque Él te equipará con las herramientas necesarias para completar Su obra. Así mismo hizo con Abram. Lo llamó, Abram obedeció y Dios proveyó para él durante el camino.